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En esta entrada se sugieren algunos puntos generales pero básicos que debe reunir todo acuerdo que suscriba la empresa con sus empleados, para asegurar una adecuada protección de sus secretos.

1. Obligación de Confidencialidad.

Tanto los empleados como terceros que presten servicios a la empresa (en adelante “Personal“) tratarán como confidencial toda la información que reciban o a la que tengan acceso a través de la Empresa, de naturaleza no-pública, patentada técnica, empresarial, personal, y otra confidencial, si esa información pertenece a la Empresa o ha sido confiada a la misma por terceros (en adelante “Información Confidencial”).

2. Uso restringido de la Información Confidencial.

El personal no usará ninguna Información Confidencial excepto la necesaria para la realización de las funciones encomendadas por la Empresa.

3. Prohibición de divulgación no autorizada de Información Confidencial.

El Personal tiene prohibido divulgar, copiar o transmitir Información Confidencial a cualquier tercero, salvo con el consentimiento expreso de la Empresa.

4. Información Confidencial adquirida con antelación.

El Personal tiene prohibido divulgar, copiar o transmitir Información Confidencial recibida con carácter previo, de terceros ajenos a la Empresa.

5. Obligación de adopción de medidas de protección de la Información Confidencial.

El Personal deberá adoptar todas aquellas medidas razonables y necesarias para proteger la Información Confidencial de su divulgación o uso no autorizado. A título enunciativo y no limitativo deberán, por ejemplo, y siempre que no medie consentimiento expreso de la Empresa: asegurar que las copias autorizadas de documentos se marcan como “Confidencial“, impedir que la Información Confidencial esté en cualquier lugar o a la vista de personas no autorizadas, impedir que la Información Confidencial se aloje en ordenadores que no pertenezcan a la Empresa, o impedir que la Información Confidencial se transmita en correos electrónicos o a través de redes sociales.

6. Finalización la relación con la Empresa.

En caso de finalización de la relación con la Empresa, el Personal devolverá toda la Información Confidencial que hubiera recibido o a la que tuviera acceso o que estuviera en su poder.

7. Duración de la obligación de Confidencialidad.

En caso de finalización de la relación con la Empresa, la obligación de Confidencialidad continuará, por lo que el Personal tendrá prohibido acceder, utilizar, divulgar, copiar o transmitir la Información Confidencial que pertenece a la Empresa o ha sido confiada a la misma por terceros.

FELICES FIESTAS!!

A propósito de la llamada y consulta que me planteaba hace días un estimado colega, me he propuesto reflexionar acerca de las licencias de uso sobre los programas de ordenador de código abierto, conocidos como software libre.

Aunque todos hemos escuchado hablar del movimiento software libre, la cuestión no es tan sencilla como alguno pueda pensar. Al respecto es muy recomendable la lectura de la obra “The International Free and Open Source Software Law Book”.

Dentro del movimiento, encontramos dos grupos. Por una parte, quienes son partidarios del free software que consideran que no deben existir restricciones al uso de los programas por parte del usuario. Y, por otro lado, los partidarios del open source software, proclives a mayores restricciones sobre dicho uso.

Pero al margen de esa división, la esencia del software libre es que todo usuario tiene acceso al código fuente del programa. De modo que, si se dispone de conocimiento y herramientas adecuadas, un usuario podrá reproducir, transformar y difundir el programa, de conformidad con las condiciones de una licencia que habrá establecido el creador.

La esencia del movimiento es esa accesibilidad del usuario al código fuente del programa de ordenador, si bien, accesibilidad no significa gratuidad. En efecto, los programas de ordenador de código abierto pueden ser reproducidos, transformados y difundidos, con independencia de la finalidad. Ahora bien, a partir de ahí, es perfectamente posible que nos encontremos con que se exija un pago. En otras palabras: el software libre puede estar sometido a determinados derechos de exclusiva.

La variedad de licencias aplicadas a este tipo de software es abundante y no es sencilla de resumir, como se puede comprobar en este enlace donde podéis encontrar un elenco de licencias de open source software. En cualquier caso, junto a la cláusula de acceso al código fuente, de reproducción y de transformación, es típica la cláusula de reconocimiento al autor del programa.

Especial importancia reviste la posibilidad de difusión del programa una vez que se ha accedido al código fuente y se ha trasformado su contenido. Las circunstancias en que se produce esa difusión varían, si bien es común que se exija al usuario que dicha difusión se produzca con el código abierto. De esta forma se intenta evitar que un programa de código abierto pueda ser transformado por un usuario en un programa derivado, con código no abierto o código propietario.

Dicho de otro modo, al exigir que la difusión se produzca bajo código abierto, se evita que el programa derivado del código abierto, se difunda bajo derechos patrimoniales exclusivos de un único creador. Esta fue la discusión que motivó que un Tribunal alemán resolviera en el año 2007, que Skype había violado una licencia de código abierto. Según la resolución, el software de Skype incorporaba partes de un software creado a partir de Linux (software libre). Desde esa perspectiva, el código fuente de Skype debía haberse proporcionado en código fuente abierto, tal y como exigía la licencia de Linux.

Otro caso significativo es el resuelto por la Court of Appeal of the Federal Circuit en Estados Unidos (“Jacobson v. Katzer”) En la sentencia, se dice que la violación de las condiciones de las licencias de software libre constituyen no sólo un incumplimiento contractual sino también una infracción de propiedad intelectual.

La batalla entre el software libre y terceros que a partir del código abierto pretenden crear desarrollos sometidos a derechos de exclusiva seguirá su curso.

Actualmente aún se habla de las consecuencias del enfrentamiento entre Oracle y Google. Os dejo acceso a la resolución, aquí. Y aunque un poco antiguos, aún son relevantes el “Informe comparativo sobre proyectos de software libre” (aquí), y la obra “La oportunidad del Software Libre: capacidades, derechos e innovación” (aquí). Si aún tenéis mayor interés, aparte de dirigiros directamente a mi buzón de correo electrónico, podéis consultar IFROSS (International Free and Open Source Software Law Review), la revista especializada en software libre que conocí gracias al maestro Lucentinus.

Después de cuatro meses de constantes señalamientos judiciales, es un placer retomar la labor para la que fue creado este blog, con unas breves reflexiones en torno a la importante cuestión de la responsabilidad derivada de distintos contenidos alojados en Internet.

Disponer de una identidad virtual es fundamental y para ello, lo más frecuente es crear una página web o un lugar similar, que nos permita alojar contenidos accesibles al público en general. Ahora bien, esa creación estará integrada por elementos de los que podrán derivarse distintos riesgos. En otras palabras, tras la creación se esconderá un modelo de negocio basado en la publicidad, en el tratamiento de datos personales, en la contratación de productos o servicios, o en combinaciones de estos y cualquier otro elemento que en definitiva, permita a su propietario monetizar el modelo de negocio virtual.

En este sentido, los avisos legales o disclaimer son una herramienta eficaz para limitar la posible responsabilidad que se genere en el marco la página web o similar. Ahora bien, su efectividad no es absoluta, pues como cláusulas de exención de responsabilidad no son oponibles a terceros perjudicados. De ahí que resulte interesante explicar el alcance de sus posibles utilidades.

En primer lugar, el aviso legal se establece con independencia de si el destinatario es usuario de Internet en general o es usuario concreto de los servicios prestados en el sitio web, si bien, en este segundo caso se habla de términos o condiciones de uso. Ambas formas de avisos se distinguen en que los segundos establecen una responsabilidad contractual, mientras que el aviso legal despliega efectos en el campo de la responsabilidad extracontractual.

Así, mediante los términos o condiciones de uso, el titular establece una relación contractual con el usuario que accede a sus contenidos, relación que se consolida con la aceptación del contrato. En los términos o condiciones de uso se hará referencia con todo detalle, al funcionamiento del modelo de negocio contenido en la página web, por tanto, este contrato es la clave configuradora de derechos y obligaciones de ambas partes. Ahora bien, este instrumento está limitado por algunas normas como las relativas a la responsabilidad del fabricante o prestador de productos o servicios defectuosos, así como por la forma en la que finalmente se obtiene la aceptación del usuario del contenido de los términos y condiciones de uso.

Por su parte, el aviso legal dirigido al público en general tiene sentido ante un usuario con el que no se va a establecer ningún vínculo concreto. Por ejemplo, este aviso legal resulta ser el instrumento más adecuado para otorgar fiel cumplimiento a obligaciones de información como las que se exigen a los prestadores de servicios de la sociedad de la información; para no garantizar la exactitud de cierta información facilitada en un sitio concreto; para manifestar la imposibilidad de control absoluto sobre los contenidos de una página web por parte del titular del mismo, sobre todo cuando se trata de contenidos externos a los que se acceda mediante enlaces incluidos en la página web, o cuan do esos contenidos o incluso servicios concretos son directamente suministrados por un tercero.

Por la tipología de algunos modelos de negocio y actividades cada vez más extendidas en Internet, de todos los ejemplos posibles de contenidos de un aviso legal que se acaban de citar, destacan aquellos en los que se manifiesta la imposibilidad de control absoluto sobre los contenidos de una página web, porque los mismos hayan sido suministrados por un tercero. En estos casos, es muy conveniente dejar claro que el tercero es el único responsable de tales contenidos o servicios.

También son importantes aquellos avisos legales de exención de responsabilidad derivada de ciertos contenidos, informaciones o datos a los que se pueda acceder por parte del usuario de la página web sin ser necesario que éste acepte la relación contractual definida en los términos o condiciones de uso. Así por ejemplo, son relevantes los avisos legales de exención de responsabilidad ante transmisiones de virus, ante la inexactitud o licitud de ciertos contenidos pensemos en contenidos que atentan contra derechos de propiedad industrial o intelectual), o la no disponibilidad temporal de ciertos servicios.

Sin estos avisos legales, el titular de una página web podría ser responsable de situaciones que escaparían a su control. Por tanto, adquieren especial relevancia en supuestos en los que en la página web existe un FORO, donde se deberá informar sobre la obligación de sus usuarios de comunicar de forma inmediata, en el momento en que detecten alguna actividad susceptible de ser ilícita. Esta es siempre una recomendación obligada, aun cuando para la participación del usuario en el foro se le haya exigido previamente la aceptación de los términos o condiciones de uso del mismo. De esta forma, el titular queda protegido en el caso de que opte por facilitar acceso al lugar que escapa a su control, por un enlace profundo y sin pasar por la home page, que será normalmente donde se facilitarán los términos o condiciones de uso y se solicitará su aceptación.

En conclusión, siempre es recomendable que se detalle el funcionamiento de vuestro sitio web en los términos o condiciones de uso y añadir, cuando corresponda, avisos que os protejan legalmente.